COMPÁS DE INCENSARIO. Padrenuestro que estás en el suelo
COMPÁS DE INCENSARIO. Padrenuestro que estás en el suelo. Gritaba la tarde en candor de tiempos pasados, mientras intentaba digerir entre lúgubres farolas la ruptura definitiva de la espera impaciente que llegaba a su fin. Un castillo que se convirtío en faro de la fe, un altar etéreo dónde la cúspide era el triunfo de tu santa cruz. Al fondo, el horizonte infinito de tus montañas vagabundas, al frente la Sierra, sin nubes y con estrellas vigilantes porque un Cristo ha caído después de treinta años de espera. Y allí Él, de frente, sin vacilar, roto, mirando al suelo de su ciudad que está como él, caída y con una cruz permanente sobre sus hombros. Y quiso que un ser